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Cuento 1: Bújbuk el Cuentacuentos

Todos los cuentos que se presentan en Un confinamiento de cuentos son narrados por un personaje, Bújbuk el Cuentacuentos. Así pues, y con este primer relato, aprovecho para presentarte a esta curiosa criatura de origen misterioso…

Conoce la historia de Bújbuk, el Cuentacuentos olvidadizo, en un fascinante viaje para descubrir el más profundo secreto de esta criatura.

Bújbuk el Cuentacuentos

Bújbuk el Cuentacuentos ha olvidado cuándo y dónde nació. ¡Qué poquitos recuerdos le caben en su cerebro de uva! No le importa. Su falta de memoria le permite contar el mismo relato una y otra vez sin aburrirse.

Su rostro desprende amabilidad, casi recuerda al de un hurón. Orejillas en punta, nariz chata y rosada, ojos diminutos y brillantes, bigotitos en las mejillas y una sonrisa tan amplia que, cuando narra los momentos más tristes de sus historias, funciona como un bálsamo para quien se acerca a escucharlas.

Con ese extraño aspecto, preguntarás: ¿por qué se le acerca tanta gente? Al fin y al cabo, no es humano, mide dos metros y con su cola de zorro parece una criatura del bosque. Es por su voz: cuando habla, el mundo se detiene para bailar su canción.

Sus cuerdas vocales, ocultas bajo un grueso y largo cuello, vibran como la madera del mejor violonchelo. Y digo violonchelo, porque mide lo mismo el espacio existente entre su barbilla y su pecho que la distancia que hay entre su pecho y su cintura. ¡Nunca se queda afónico! Además, y por si alguna persona del público no pudiera escucharle, Bújbuk ha trabajado tanto su expresión corporal y las lenguas de signos que sus grandes manos dibujan en el aire todo lo que sale de su garganta. Nadie se queda excluido cuando el Cuentacuentos comienza una historia.

Bújbuk tiene los brazos muy finos y largos. Gracias a ellos puede transmitir mejor sus relatos, con la precisión de la batuta de un director de orquesta. También tiene las piernecillas cortas. Estas le recuerdan que no tiene que atropellarse cuando lee y que la vocalización es muy importante.

Bújbuk camina despacio, no se toma la vida con prisa. Debido a esta filosofía, y a que se pasa muchas horas sentado leyendo cuentos, ha desarrollado una panza llamativa. A veces, se lamenta de no poder rebajarla en el gimnasio, pero eso no quiere decir que esté en baja forma. Bújbuk es una criatura fuerte, porque siempre viaja cargado con su vieja maleta. En ella guarda todas las historias que conoce, añadiendo de vez en cuando alguna nueva que le comparten allá por donde pasa.

Y es que Bújbuk lleva siglos viajando por los bosques, deteniéndose cuando alguien le pide un relato o para transcribir algún cuento nuevo al calor de una hoguera. Una vida sencilla y humilde, acorde al gastado pantalón de un solo tirante que lleva por vestimenta, pero que le hace feliz. Feliz, porque el gran secreto que no recuerda Bújbuk es que él mismo perteneció a un libro, pero se olvidó de que solo existía entre sus páginas. Por eso, un día, arropado por el amor de quienes lo leían, saltó del papel a la realidad, dispuesto a compartir con el mundo la dicha de comunicarse a través de la imaginación.

¡FIN!

Retrato de Bujbuk el Cuentacuentos.
Audiodescripción de la ilustración:

Retrato frontal, de los pies a la cabeza, de Bújbuk el Cuentacuentos. La criatura apoya las manos sobre su vieja maleta de historias, de la que sobresale un papel en blanco.

Autor y © del proyecto y los textos: Miguel Ángel Font Bisier