La accesibilidad audiovisual cambia vidas. Pero para que ese cambio sea sostenible, necesita arraigarse en las instituciones que forman a los profesionales del futuro. Y eso, exactamente, es lo que está ocurriendo en Lima.
Un ejemplo reciente de esta visión se ha dado en el distrito de Miraflores, donde Collective Media, en colaboración con la Universidad Continental y el Ministerio de Cultura del Perú, puso en marcha el curso Accesibilidad Cinematográfica: Cine para todos.

Collective Media y AcceCine: siete años sembrando
Detrás de este curso hay una trayectoria sólida. Norka Calderón, coordinadora del proyecto y fundadora de Collective Media, lleva siete años impulsando el festival AcceCine, el único espacio en Perú dedicado de forma específica a hacer el cine accesible para todas las personas. Pero los festivales, por transformadores que sean, tienen un alcance limitado en el tiempo. La formación, en cambio, deja huella.
Por eso nació este curso: para crear una masa crítica de profesionales que integren el diseño universal en sus proyectos desde el primer día, no como un trámite final, sino como una decisión creativa y ética desde el inicio.
Dentro del curso, los materiales didácticos que utilizamos fueron la tesis doctoral y el libro De lo accesible a lo inclusivo: una mirada a través del cine.
¿Por qué apostar por la formación en accesibilidad audiovisual?
El caso de este curso demuestra que invertir en formación especializada ofrece ventajas tangibles para el sector:
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Impacto estructural: Formar a los profesionales desde la universidad garantiza que la accesibilidad llegue a proyectos que todavía no existen, multiplicando su alcance en el tiempo.
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Cambio de paradigma: El reto no es aprender una técnica nueva, sino desaprender inercias para construir sobre una base más universal y más justa.
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Visibilidad de la diversidad: Participantes como Elizabeth Campos, mujer con discapacidad visual por albinismo, encarnan la razón de fondo: hay personas reales esperando que el cine les abra sus puertas.

Un referente para el sector
Iniciativas como esta deben servir de inspiración. La accesibilidad no es un añadido costoso ni una carga técnica; es una oportunidad para mejorar, para ampliar el impacto y para construir una industria audiovisual donde la cultura sea un derecho compartido.
Profesionales, entidades, usuarios, familias, universidades y gobiernos necesitamos remar juntos para llevar la cultura hacia un escenario más universal, más inclusivo y más respetuoso con la diversidad humana.










