Una obra puede incorporar subtítulos, audiodescripción o lectura fácil y seguir dejando a las personas con discapacidad fuera de las decisiones importantes. El acceso al resultado es esencial, pero no agota el significado de la inclusión cultural.
Participar también puede significar crear, asesorar, interpretar, probar, validar, comunicar o evaluar. Cuando esas funciones se incorporan desde el inicio, la diversidad deja de ser un público abstracto y pasa a formar parte de la metodología del proyecto.
Tres dimensiones que conviene distinguir
Accesibilidad se ocupa de que los contenidos, espacios y servicios puedan ser comprendidos y utilizados por personas diversas.
Representación pregunta quién aparece en los relatos, con qué complejidad y desde qué mirada.
Participación observa quién interviene en las decisiones y en las funciones profesionales que hacen posible la obra.
Las tres dimensiones se relacionan, pero ninguna sustituye a las otras. Una producción puede representar la discapacidad y no ser accesible. También puede ser técnicamente accesible sin ofrecer oportunidades de participación en su proceso creativo.
Cuarenta y cuatro personas alrededor de una misma obra
Cuando el mar se alza ha contado hasta la fecha con la participación directa de al menos 44 personas, además de varias colaboraciones voluntarias vinculadas a ACOVA Salud Mental. Veinticinco son mujeres y diecinueve son hombres. Veintidós tienen discapacidad: exactamente la mitad del equipo identificado.
La cifra importa, pero no explica por sí sola la calidad de la participación. Lo decisivo es la diversidad de funciones:
- autoría, dirección y producción;
- creación visual, musical y narrativa;
- revisión de contenidos desde la psicología y la experiencia propia en salud mental;
- adaptación a lectura fácil y lengua de signos;
- validación cognitiva y pruebas de accesibilidad;
- producción del audiolibro y asesoría digital;
- edición, corrección y maquetación;
- documentación fotográfica y audiovisual.
Esta estructura convierte la inclusión en una responsabilidad compartida. No existe un único departamento que «añade accesibilidad» cuando el resto ha terminado.

Cuatro ámbitos de colaboración
Creación y producción
Mi Cine Inclusivo articula el núcleo creativo del proyecto: autoría, producción, audiodescripción, diseño, comunicación, interpretación, fotografía, vídeo, ilustración y música. En estas funciones participan profesionales con y sin discapacidad.
Salud mental y experiencia propia
ACOVA Salud Mental ha intervenido en la revisión de contenidos, un taller de lectura y la creación de la exposición cerámica. ASIEM Salud Mental ha evaluado el manuscrito desde la experiencia profesional en psicología.
Esta combinación permite contrastar el texto con conocimiento técnico y con la experiencia de personas que conocen de primera mano determinadas realidades de salud mental.
Adaptación, accesibilidad y validación
Plena Inclusión Comunidad Valenciana desarrolla la lectura fácil con participación de personas con discapacidad intelectual. FESORD CV adapta y revisa los resúmenes en lengua de signos española. ILUNION produce el audiolibro inmersivo y su formato DAISY. Eco de Morfeo asesora la experiencia digital desde el uso directo de lectores de pantalla.
Edición y creación artística
Editorial Vinatea asume la edición, corrección y publicación. Miguel Walias «Michwals» crea las cincuenta ilustraciones; Paulina Valdés diseña y maqueta la obra; Antonio Moya-Latorre desarrolla junto a Miguel Ángel Font Bisier su dimensión musical y sonora.

Qué aporta la participación temprana
Trabajar junto a públicos diversos desde el comienzo permite detectar problemas antes de que se conviertan en decisiones cerradas. También descubre posibilidades creativas que no aparecen cuando la accesibilidad se limita a cumplir una lista al final.
Una persona que utiliza lector de pantalla puede advertir una barrera de navegación y, al mismo tiempo, proponer una estructura mejor para todo el público. Un grupo de validación cognitiva no solo señala palabras difíciles; ayuda a comprobar si el recorrido de ideas se entiende. Una creadora sorda aporta una mirada lingüística y cultural que no puede reducirse a insertar una ventana de signos.
La experiencia propia no sustituye la especialización técnica, ni la técnica sustituye la experiencia propia. El valor surge del diálogo entre funciones distintas.

Cómo evitar una participación simbólica
Incorporar a una persona en una fotografía o pedir un testimonio al final no garantiza que haya influido en el proyecto. Una participación significativa necesita:
- objetivos y funciones definidos;
- intervención antes de que las decisiones sean irreversibles;
- acceso a la información necesaria para opinar;
- tiempo para probar y devolver resultados;
- respuesta a las observaciones recibidas;
- reconocimiento claro de las contribuciones;
- evaluación de lo aprendido para futuras ediciones.
No todas las personas deben participar en todas las decisiones. La transversalidad no elimina las responsabilidades profesionales; las conecta.
Una experiencia cultural compartida
La inclusión supone eliminar barreras, pero también reunir a personas diversas alrededor de una obra común. Cada una puede acceder mediante la vía que mejor se adapte a sus necesidades y, al mismo tiempo, reconocer que forma parte del mismo proyecto.
Esa es una de las aportaciones principales de Cuando el mar se alza: el diseño universal no solo condiciona los formatos de acceso. También organiza quién crea, adapta, valida y prueba la experiencia.
Conoce la red de colaboración y los recursos de Cuando el mar se alza.










