Durante este otoño hemos tenido la oportunidad de viajar a Chile y Argentina para participar en FicSor, el Festival Internacional de Cine Sordo de Buenos Aires, una iniciativa pionera creada por y para personas sordas que se comunican en lengua de signos. Este proyecto, presente en ambos países, busca visibilizar el talento de cineastas sordos y fomentar un espacio de encuentro intercultural e inclusivo.
El objetivo del viaje era proyectar nuestro largometraje Inclusión: más allá del cine en diferentes foros y espacios de ambos países.
Santiago de Chile: arte, accesibilidad y nuevas miradas
Nuestra primera parada fue Santiago de Chile, donde fuimos recibidos con gran calidez por el equipo del Centro Cultural de España, una de las entidades patrocinadoras de FiCSor. Su responsable de inclusión, Iris Morales, nos mostró el trabajo que el centro realiza como espacio de sensibilización y encuentro entre culturas.
A lo largo de esos días, compartimos entrevistas, actividades culturales y recorridos por lugares emblemáticos como el cerro San Cristóbal, disfrutando de una ciudad en plena primavera y de la impresionante vista de la cordillera de los Andes.

Durante el festival, el público pudo descubrir películas escritas, dirigidas e interpretadas por personas sordas, con la particularidad de contar con intérpretes de lengua de signos internacional (IS). Esta herramienta permite que personas sordas de diferentes países —como Chile, Argentina o España— se comuniquen sin barreras, abriendo nuevas posibilidades de intercambio cultural y artístico.
Buenos Aires: inclusión, identidad y aprendizaje mutuo
Tras la experiencia chilena, viajamos a Buenos Aires, donde fuimos recibidos por Federico Sykes, creador de FiCSor y director de su edición argentina. A través de su testimonio, conocimos la razón de ser de este festival: crear espacios donde las personas sordas puedan mostrar su cultura, identidad y lengua, compartiendo su modo de entender el mundo y el cine.
Participamos en actividades que combinaron talleres, proyecciones y una visita guiada accesible por la ciudad, donde intérpretes sordos trabajaban en espejo para garantizar la accesibilidad comunicativa entre personas de distintos países. Esta experiencia nos permitió ver de primera mano cómo la colaboración entre intérpretes, profesionales del cine y comunidades sordas genera auténticos puentes de comunicación.
Formación e impacto académico
La estancia en Argentina concluyó con una actividad en la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica), donde compartimos nuestro trabajo y metodología con docentes, estudiantes y representantes institucionales.
El rector de la escuela, Gabriel Royce, expresó su intención de incorporar nuestros libros sobre cine inclusivo en la biblioteca del centro para fomentar la formación en accesibilidad y diseño universal entre las nuevas generaciones de cineastas.
Una lección de comunicación sin barreras
De Chile a Argentina, este viaje nos ha recordado que la inclusión no entiende de fronteras. FiCSor demuestra que cuando existe voluntad de comunicarse, siempre se encuentran vías para hacerlo, y que la lengua de signos —en cualquiera de sus variantes— puede ser un canal poderoso para construir comunidad, arte y conocimiento compartido.
Desde Mi Cine Inclusivo queremos agradecer la acogida del Centro Cultural de España en Chile, Fundación Setba, FiCSor, y todas las personas y entidades que hicieron posible este viaje. Experiencias como esta —con sus luces y sus sombras— refuerzan nuestra convicción de que la cultura debe ser universal, accesible y participativa.










