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Tiempo de Blues: preguntas y respuestas sobre el cortometraje inclusivo

  • ¿Qué es Tiempo de Blues?

Tiempo de Blues es un cortometraje de ficción inclusivo y para todos los públicos. Su guion y dirección corren a cargo de Miguel Ángel Font Bisier y ha sido producido por When Lights are Low.

Está protagonizado por José Manuel Casañ, cantante del grupo Seguridad Social, y Aroa Renau, una niña con amplia experiencia en el mundo del modelaje y la interpretación.

Con una duración de 14.30 minutos, ha sido rodado en Valencia por un equipo local de profesionales del sector cinematográfico.

Póster oficial de Tiempo de Blues, el primer cortometraje totalmente inclusivo de Miguel Ángel Font (2019).

  • ¿Cuál es su argumento?

Tiempo de Blues propone una historia universal, que nace del diálogo entre dos personajes que, aparentemente, no tienen nada en común: una niña que está pasando por un momento de duelo y un rockero que ha tenido un largo recorrido en la vida. Tras varios intentos por comunicarse, entre torpes, divertidos y emocionantes, descubren un lenguaje común. La música.

  • ¿Por qué es un cortometraje inclusivo?

Navegando entre la comedia y el drama, el proyecto no solo entraña un valor artístico y emocional. Supone un novedoso ejercicio de comunicación, pues queremos compartir esta bonita historia con el mayor número de personas que sea posible.

Para conseguirlo, se han diseñado las correspondientes pistas de accesibilidad: audiodescripción para personas ciegas, subtitulado para personas sordas y versión en lengua de signos.

Vicente, Ester y Juan Carlos, miembros de nuestro equipo inclusivo, en un momento del rodaje de Tiempo de Blues. Por Ruth Dupiereux.

Aun así, desde Tiempo de Blues no solo queremos incluir a las personas con discapacidad como público; también como parte activa del proyecto. Por este motivo, hemos contado con un gran número de personas con diversidad funcional en la producción, más de un 20% del equipo del proyecto.

  • ¿Quiénes conforman el equipo inclusivo?

El guion de Tiempo de Blues no trata temas asociados con la discapacidad, por lo que el equipo inclusivo ha colaborado íntegramente detrás de las cámaras.

Así, hemos contado con una persona con daño cerebral en las funciones de community manager. En el departamento de cámara, hemos tenido a una persona sorda como ayudante, y a un fotógrafo sordociego. Por otro lado, una persona con retinosis pigmentaria ha ocupado el rol principal en el departamento de marketing, junto a la agencia de publicidad valenciana Weaddyou.

También hemos contado con una persona con distrofia muscular en producción y con una persona ciega total en el departamento de accesibilidad.

Además, se ha realizado una versión inclusiva en lengua de signos, en colaboración con la Federación de personas sordas de la Comunidad Valenciana (Fesord CV), en la que todos los miembros del equipo han sido personas sordas.

Trabajar con personas con diversidad funcional, enfocándonos en sus capacidades y talentos, nos ha permitido establecer una sinergia entre arte y discapacidad sin precedentes. Por este motivo, hemos querido compartir nuestra experiencia profesional y personal a través de diferentes piezas audiovisuales que han expandido el universo de nuestro proyecto.

  • ¿Qué piezas audiovisuales componen el proyecto?

En principio, Tiempo de Blues solo constaba del cortometraje y sus diferentes versiones accesibles, pero, para nosotros, la plena inclusión audiovisual no se reduce a diseñar productos de esta manera: necesitamos la participación de las personas con discapacidad.

Para visibilizar este aspecto de la producción, hemos realizado un documental de 21 minutos de duración, Tiempo de Blues: Creando Cine Inclusivo.

Al cortometraje y al documental, hay que sumar la composición “Fuego en las sombras”, la canción oficial de Tiempo de Blues, que además dispone de su propio vídeo musical.

Por último, realizamos un teaser y un tráiler, ambos accesibles, así como diferentes vídeos divulgativos explicando puntos concretos de la producción.

Todas estas piezas, publicadas en Youtube, están diseñadas de forma accesible y subtituladas en inglés.

  • ¿En qué fase se encuentra Tiempo de Blues?

El cortometraje y el documental ya han entrado en su fase de distribución. Esta constará no solo de un recorrido por festivales nacionales e internacionales, sino de talleres, conferencias y distintos eventos. Durante los mismos, ofreceremos una mirada constructiva hacia la accesibilidad cultural por parte de las personas con discapacidad.

A su vez, exploraremos las diferentes e innovadoras herramientas de comunicación que hemos desarrollado.

  • ¿Existe alguna particularidad añadida en el proyecto?

El cortometraje siempre se proyectará de manera accesible. No obstante, debido a su enfoque divulgativo, existen siete formas de ver Tiempo de Blues.

La primera es la versión sin pistas de accesibilidad. Después, contamos con tres versiones accesibles: audiodescripción, subtitulado para personas sordas y lengua de signos. Estas se han desarrollado de forma tradicional, con una empresa de accesibilidad externa a la producción.

Tiempo de Blues es un cortometraje inclusivo para todos los públicos. Escrito y dirigido por Miguel Ángel Font Bisier.

Por otro lado, tenemos las tres versiones inclusivas, concebidas desde el guion de Tiempo de Blues y que cuentan con gran participación del equipo creativo del cortometraje. Así, todo espectador que sienta curiosidad por Tiempo de Blues, podrá venir a verlo. No solo para disfrutar de la historia y de sus personajes, sino también para conocer de primera mano, y en forma de divertidas actividades, las diferentes herramientas de accesibilidad.

  • ¿Cuáles son estas actividades?

Las actividades están diseñadas como ejercicios de empatía, cercanos y sencillos. De este modo, el objetivo es dar a conocer las herramientas de accesibilidad y la situación de las personas con discapacidad frente al sector cultural. Por ejemplo, en algunas proyecciones se invitará a los espectadores a cerrar los ojos y a vivir la historia de Tiempo de Blues a través de su audiodescripción, como una persona ciega.

Rueda de prensa sobre el cortometraje inclusivo Tiempo de Blues.

También proyectaremos la versión inclusiva en lengua de signos, pero eliminaremos la pista de diálogos del cortometraje, para que el público haga un esfuerzo por entender qué dicen los personajes a través de la lengua de signos.

Estas son dos de las actividades que ofreceremos, pero existen muchas más sorpresas alrededor de Tiempo de Blues, un proyecto vivo y de actualización constante. No habrá dos eventos iguales.

  • ¿Qué entidades han participado en el proyecto?

La Obra Social “la Caixa”, Fundación SGAE, Whatscine, Fundación Vithas Nisa, la Sala Loco Club y otras empresas privadas, así como la Falla Cuenca Tramoyeres – La Guardia Civil, han colaborado activamente para que Tiempo de Blues sea una realidad.

Además, nuestras investigaciones previas en el campo de la accesibilidad, han servido para ofrecer propuestas políticas a nuestras autoridades que, poco a poco, van abriendo las puertas a una mayor regulación de la accesibilidad cultural. Por ejemplo, gracias a nuestra comparecencia en la Cámara de Cultura del Senado Español, el Instituto Valenciano de Cultura estableció, en 2018, que toda producción audiovisual realizada con dinero público debía de ser accesible.

Esta incorporación ha sido pionera en España y ha supuesto una colaboración estrecha entre las instituciones y nuestro trabajo, que también ha sido reconocido desde la Dirección General de Diversidad Funcional de la Generalitat Valenciana.

  • ¿Qué aporta Tiempo de Blues al panorama cultural?

Queremos invitar a la reflexión sobre cuál es la situación de las personas con discapacidad en el sector cultural. De este modo, nuestros objetivos pasan, no solo por entretener y emocionar con el cortometraje, sino por sensibilizar y divulgar nuevos hallazgos sobre la participación cultural y la educación audiovisual.

Tomando como ejemplo la cuestión económica, accesibilizar un largometraje de cien minutos no cuesta más de 2.000 euros, si se realiza de forma tradicional. Por tanto, no estamos hablando de costosas barreras tecnológicas imposibles de evitar: la inclusión comienza por un cambio de mentalidad personal.

Para compartir estas cuestiones con el máximo número de personas que sea posible, apostamos por la internacionalización del proyecto, que ya cuenta con un gran número de vídeos y documentación en inglés.

Por último, queremos que nuestras investigaciones sean tomadas en cuenta para abordar una nueva forma de incluir la accesibilidad en el sector audiovisual.

  • ¿Cuáles son estas nuevas medidas?

Recordemos que, a nivel político, se está trabajando intensamente para que todos los productos, bienes y servicios públicos sean accesibles. Afortunadamente, vivimos en una sociedad que tiende a ser más inclusiva cada día, lo cual pasa por incrementar el número de producciones culturales que presenten un contenido audiodescrito, subtitulado para personas sordas y en lengua de signos.

Estas herramientas suelen desarrollarse una vez el producto ya está completamente confeccionado, impidiendo a los profesionales de la accesibilidad desarrollar su trabajo de forma óptima. Esto genera un distanciamiento con la visión creativa de los autores de la obra.

Por tanto, puede argumentarse que la accesibilidad cultural, aunque comienza a ser abundante en cantidad, está en una situación más precaria, y con amplio margen de mejora, en cuanto a su calidad.

Siguiendo este argumento, otro objetivo de Tiempo de Blues es abrir el debate sobre qué ocurre si se tiene en cuenta la accesibilidad como un objetivo más dentro de las producciones culturales: desde el mismo momento en el que se escriba el primer borrador del guion.

Tras varios años de investigación y puesta en práctica, ofrecemos nuevas opciones sobre cómo estandarizar formas de contacto entre los profesionales de la accesibilidad y el equipo creativo de la obra: el Informe de Accesibilidad.

Esta plantilla que hemos diseñado desde Tiempo de Blues, permitirá la creación de obras que no solo sean accesibles en su forma, sino también en su contenido. Por otro lado, y gracias a tener en cuenta la accesibilidad desde el origen, hemos podido incorporar detalles y recursos artísticos a la producción, que funcionen para todas las personas. De esta manera, considerar la inclusión como un camino de mejora artística es otra posibilidad a debatir y desarrollar en el futuro.

En conclusión, nuestra propuesta abrirá un camino replicable por cualquier otra iniciativa cultural. Contando con la accesibilidad como un elemento más dentro del discurso de la obra, iniciamos una nueva vía que, esperemos, sea explorada por otras producciones.